Cómo se forman las nubes

Las nubes son formaciones características de la troposfera, que están ligadas al ciclo del agua en nuestro planeta. Como consecuencia de la evaporación en la superficie, se produce el ascenso de vapor de agua a la atmósfera. Conforme asciende, el vapor se enfría, con lo que tiene lugar la condensación del agua en forma de pequeñas gotas líquidas o su solidificación como diminutos cristales de hielo.

El ascenso puede producirse también como consecuencia del contacto entre una masa de aire caliente con otra masa de aire más frío. La primera cabalga sobre la segunda y se originan así frentes nubosos, al condensarse el vapor de agua.

Un tercer proceso de formación de nubes está ligado al relieve. Cuando una masa de aire se encuentra con un obstáculo orográfico, al ascender se enfría formándose nubes.

Normalmente, la presencia de partículas de polvo, polen, etc., en la atmósfera ayuda a la formación de las nubes, ya que dichas partículas actúan como núcleos de condensación del agua.

Las nubes aportan grandes beneficios a la humanidad como agua que precipita a la tierra, regulación de la temperatura global, la reflexión de la radiación, la contribución en las reacciones químicas, etc. Es importante mencionar que no todas las nubes llegan a precipitar, ya que algunas contienen gotas de agua muy pequeñas y no tienen el peso suficiente para hacerlo.

Entre algunas de las fuentes mas importantes de partículas que actúan como núcleos de condensación para la formación de gotas de nube podemos encontrar el humo de los incendios forestales, el de los volcanes y acarreo por el viento de polvos minerales. Todas estas partículas son fundamentales para formar gotas de todos tamaños y entre más afines sean las partículas con el agua las gotas que se formarán serán más grandes y producirán una mayor cantidad de lluvia.