Cómo se acabara el mundo

El fin del mundo es una inquietud que ha estado siempre en la mente de los seres humanos. El cine ha tratado de imaginar el momento e -inclusive- el término “fin del mundo” aparece en algunos títulos de películas. También el Catecismo de la Iglesia Católica (#1001) nos habla del “último día” (Jn.6, 54 y 11, 24) y del “fin del mundo”(LG 48).

Pero, realmente, ¿se acabará el mundo algún día? “La Iglesia Católica, fundamentándose en la revelación divina, ha creído y enseñado siempre que el mundo actual, tal como Dios lo ha formado y como existe en la realidad, no durará para siempre. Llegará un día -no sabemos cuándo- en que terminará su constitución actual y sufrirá una honda transformación, que equivaldrá a una especie de nueva creación” (Antonio Royo Marín, Teología de la Salvación).

¿Cuáles son algunos de los textos escriturales en que la Iglesia se basa para este magisterio?

“Porque voy a crear cielos nuevos y una tierra nueva, y ya no se recordará lo pasado, y ya no habrá de ello memoria” (Is. 65, 17 – cf. 66, 22).

“Se oscurecerá el sol, y la luna no dará su luz, y las estrellas caerán del cielo, y las columnas del cielo se conmoverán” (Mt. 24, 29).

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Lc. 21, 33).

“Después será el fin, cuando entregue a Dios Padre el reino …” (1 Co. 15, 24).

“El fin de todo está cercano. Sed, pues, discretos y velad en la oración”(1Pe.4, 7).

“Llegará el día del Señor, como un ladrón. Entonces los cielos incendiados se disolverán con gran ruido. Los elementos ardientes se derretirán por el fuego, y la tierra con todo lo que encierra quedará consumida. Nosotros esperamos, según la promesa de Dios, cielos nuevos y tierra nueva, un mundo en que reinará la justicia” (2 Pe. 3, 10-13).

“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido; y el mar no existía ya” (Ap. 21, 1).

Santo Tomás de Aquino se ha ocupado de explicar las señales astronómicas contenidas en la Sagrada Escritura, y sobre todo, la destrucción o transformación del mundo por medio del fuego. La Escritura habla de un fuego purificador, por lo que Santo Tomás se inclina a pensar que será un fuego similar al que conocemos, pero que actuará sobrenaturalmente, pues obrará como instrumento del poder de Dios, de un modo desconocido para nosotros. Será, por tanto, un acontecimiento querido por Dios, pero que no está incluido dentro de la marcha natural del universo. Y, como no está enmarcado dentro de los límites del desarrollo normal de la naturaleza, es imposible predecir científicamente el momento del fin del mundo. Dice Santo Tomás que si el final estuviera sujeto a las leyes naturales, pudiera ser predicho, por ejemplo, por los científicos, predicción que considera imposible por ser contraria a las Escrituras.

Ahora bien, a los hombres y mujeres de todos los tiempos nos ha preocupado especialmente el “cuándo”: ¿Cuándo será el fin del mundo?.

Sobre el momento el Papa Juan Pablo II nos ha dicho esto: “La historia camina hacia su meta, pero Cristo no señaló ninguna fecha concreta” (JPII 22-4-98). Es decir, no podemos saber el momento del final, pues nadie lo conoce.

Nos dice Jesucristo que este momento no lo conocen “ni siquiera los Angeles del Cielo, sólo el Padre” (Mt.24, 36).

Adicionalmente, Cristo resucitado advirtió a sus Apóstoles que no les correspondía a ellos -tampoco a nosotros- conocer los tiempos ni los momentos que el Padre ha fijado en virtud de su poder soberano (cfr. Hech. 1, 7).

El mundo como lo conocemos se acabará en algún momento y, aunque la Sagrada Escritura nos da algunas señales por las que se puede conjeturar la cercanía o lejanía de ese momento final, no sabemos el día ni la hora.