Cómo hacer una conclusión

Escribir la conclusión de tu ensayo, tu monografía, tu tesis o tu trabajo escrito no es tan difícil como parece. Sólo debes encontrar la manera de concluir que mejor se ajuste al trabajo que has producido.

Todo estudiante sabe que, a la hora de escribir un ensayo o un trabajo escrito, la manera en la que éste concluye es fundamental. Es casi tan importante como toda la escritura previa. ¿Por qué? Pues porque la conclusión del trabajo es un resumen de todo lo escrito anteriormente.

Provee a los lectores de una puerta abierta por la cual la investigación podría continuarse. Finalmente, aunque parezca lamentable, porque muchos profesores no leen todo el ensayo sino que se remiten a esta parte para calificar. Así que nunca des por sentada tu conclusión.
¿Hay sólo una manera posible de concluir un ensayo o un trabajo escrito? En absoluto.

Hay diferentes estilos de ensayo y también existen opciones sobre cómo escribir la conclusión de los mismos. Lo que debes hacer es encontrar el tipo de conclusión más adecuado para el trabajo que hayas escrito: fíjate en su extensión, en su hipótesis inicial, en las diferentes maneras de encarar una investigación semejante, etc.

¿Conclusión breve o extensa?

Por regla general, la conclusión debe ser breve y concisa, ya que si es muy larga dejará a los lectores (especialmente al docente que corrige) con la impresión de que el autor necesitaba llenar páginas para alcanzar el número solicitado. Sin embargo, es posible concluir con más de un párrafo visto y considerando que la propia conclusión continúe desarrollando nuevas ideas.

Por ejemplo, diferentes maneras en las que se podría haber encarado el ensayo, o problemas que aparecieron durante el proceso de escritura.

¿Debe cerrar el ensayo la conclusión?

Si se trata de un trabajo breve, se recomienda cerrar tan sólo con una oración muy sintética. Pero, tratándose de trabajos más extensos, la conclusión puede ser abierta, en el sentido de dejar la posibilidad de que alguien, un hipotético lector futuro, pueda continuar con tu investigación. Por ejemplo: “En este ensayo hemos analizado el teatro en García Lorca. Para analizar sus poemas, sería necesario un nuevo ensayo”.

La conclusión, ¿confirma siempre la hipótesis del ensayo?

Por lo general, sí. Si el ensayo ha sido escrito como respuesta a una hipótesis determinada, la conclusión suele confirmarla. Sin embargo, existen casos en los que la conclusión, cuando los resultados de la investigación no han sido los previstos al comienzo, sirve para refutar esa hipótesis equivocada. Ambas posibilidades son válidas siempre y cuando se refleje en la conclusión lo expresado a lo largo del ensayo en su totalidad.